lunes, 29 de diciembre de 2014

Pier Paolo Pasolini y María Callas

María Callas y Pier Paolo Pasolini en el rodaje de Medea, 1970.

Después de una rápida revisión en Internet y de percatarme que los dos siguientes textos no están (al menos no los hallé) allí, tuve la idea de publicarlos aquí pues produjeron un efecto (entre otros) en mí que todavía hoy no logro precisar: tal vez se trata de motivaciones estéticas, la de un poema escrito por Pier Paolo Pasolini (dedicado a Callas) y la de una carta, escrita por María Callas (dirigida a Pasolini).


VERBA (1970)

Esta sombra caída sobre ti, a la que escucho
hablarte a ti injustamente,
¡hace ya cuánto permanecía en sus lugares! Ahora
él (1) la ha obligado a engrandecerse  – como en los meses
en que las noches descienden semejantes a los temporales
y a través de los lugares de la vida, que son pocos
Te escogió a ti, infalible e indiferente (para nosotros que juzgamos
como niños); y sobre ti ha caído;
el efecto es que has readquirido tu lejanía
y el equilibrio se ha restablecido, el equilibrio fatal;
y así, de nuevo en su puesto cada uno -
¿Por qué produce tanta humillación saber aquello que es tan simple?
Fuiste puesta en juego por aquel Conocedor
que concede largas pausas; pero siempre al final de nuevo llama
a nuestros deberes; que no son otra cosa
que saber que él está.
Te ha maniobrado como a una de las tantas criaturas; y tú, creyéndote
libre, te arrojaste con ímpetu de otros siglos,
Con mudo ímpetu, con el paso de un marinero al encuentro del mar –
aún orgullosa de ser “una muchacha de ciudad”
y llena de la moral antigua
soberbia de generaciones y regiones
Con tanto sentido del ridículo aprendido (o confirmado) en el gran mundo
te arrojaste ingenuamente, como un impávido payaso
a su deber, endemoniado por la vocación:
no has hecho nada a medias
tus sentimientos eran verdaderos, grandes sentimientos: era el momento
en que él nos deja libres
completamente libres
¡No se trata de Dios! (Nota de Pasolini).


Carta a Pier Paolo Pasolini (Julio, 1972)

Recibí el libro luego tu querida carta. Me siento triste por ti – pero contenta de que te has confiado conmigo. Querido amigo –me siento triste que no puedo estar cerca en estos momentos difíciles para ti – como lo has estado tú frecuentemente conmigo.
Sabes bien que en el fondo aún cuando te causo dolor con esta predicucha pequeña – la realidad es aquella que debes afrontar pero no puedes porque no quieres.
Lo lograrás – lo logré yo – mujer con tanta sensibilidad – con todo he entendido que solo en nosotros podemos basarnos. Si ay de mí – no me tomes el pelo - es triste también y sobre todo para mí decirlo – en los otros uno no se puede confiar por mucho tiempo. Es ley de la naturaleza que ocurriría así. Si te acuerdas en Grado (2) en el automóvil se hablaba y con Ninetto de amor qué sé yo. Dentro de mí – mis antenas tú dices – me lo decían cuando Ninetto decía que no se enamoraría nunca – sabía que decía cosas que era demasiado joven para entender. Y tú en el fondo, hombre tan inteligente, lo debías saber, en su lugar te aferrabas también tú a un sueño hecho por ti solo… Te saludo como siempre muy queridamente,

Tú María
(2): Grado: Municipio italiano



Publicado por Libia Kancev

Caracas, 28 de diciembre de 2014.


Texto citado:

Callas/Pasolini”. Encuadre. Revista de cine. Número 57. Concejo Nacional  de la Cultura. Sep. – Octubre, 1995. Págs. 20-1.

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